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Experiencia de enfermedad que despierta tu verdad






Fue hace 13 años que viví una experiencia con la enfermedad de la que estoy muy agradecida. En aquel momento no entendía ni encontraba respuesta a lo que me pasaba pero solo el tiempo y poder mirar lo que se fue desplegando en la propia experiencia, me hicieron entender lo de que "todo sucede por y para algo" y que la vida no tiene cabos sueltos, todos te llevan a un sitio mágicamente perfecto.


A pesar de sentirme en ese momento tanto física como emocionalmente con salud, viví 2 situaciones de vida allá por el año 2008-2009 en los que inexplicablemente mi menstruación se despidió de mi, en las 2 ocasiones por períodos superiores a un año.


En ese momento yo empezaba a conocer el mundo del desarrollo personal y a leer sobre estos temas y por más que buscaba en libros la razón a mi supuesta amenorrea (ausencia de regla) no conseguía encontrar una razón que me convenciese, que resonase con lo que me decía mi interior.


En el primer caso comencé un largo camino de visitas a diferentes profesionales médicos ginecológicos. Todos ellos se limitaban a ofrecerme soluciones rápidas y milagrosas "Tómate este tratamiento hormonal y así provocaremos que te baje la regla cuanto antes " "Eres demasiado joven para que se te atrofien los ovarios, pero ocurrirá sino conseguimos recuperarla" "No entendemos la causa porque los indicadores apuntan a que tienes salud y no encontramos ningún problema causante pero es urgente provocar la bajada de la regla........y me recetaban más y más hormonas" y tratamientos varios.

....y así fui aceptando sus soluciones y cambiando de un profesional a otro con la esperanza de sentirme escuchada por alguno de ellos, y creyendo que encontraría la solución que esperaba, recuperar mi regla natural, no un sangrado ficticio provocado a la fuerza a través de sustancias químicas, pero no fue así. Me cansé de tomar diferentes tratamientos y un día internamente sentí que no me resonaba nada de lo que me decían ni tampoco ninguno de los tratamientos, así que decidí abandonarlos y creer en mi verdad interna. Sentía que estaba sana, me sentía llena de energía, aunque el ruido externo de personas que me asesoraban me hacía dudar por momentos. Una vez dado el paso de terminar con aquella búsqueda y confiar en mi cuerpo y en la vida (sentía que mi cuerpo estaba sano y no sabía para que la vida me enviaba esa situación), un buen día la vida me regaló un profesional naturópata con el que desde el minuto uno me sentí escuchada y conectada. No me recetó nada milagroso ni nada rápido que tapase mi problema con químicos que mintiesen a mi cuerpo y mente. En el fondo de mi yo quería una confirmación a lo que sentía sobre la salud de mi cuerpo y solo con mi regla natural podía sentirlo, no con algo que era un pegote, un mentira (sangrado provocado artificialmente). En tan solo un mes recuperé la regla que había perdido hacía más de un año, solo con tomar aceite de borraja (regulador hormonal natural) y con sentirme escuchada, entendida y respetada. Aquello fue para mi un efecto placebo porque era justo lo que estaba buscando, y esa experiencia de vida me iva a entregar un regalo que no podría ver hasta que pasase el tiempo.


Aquel acontecimiento, pero sobre todo la manera de resolverlo internamente fue algo muy poderoso para mí. Desacatar la autoridad médica convencional con la que me había topado en aquella vivencia, y el acto de decidir por mí misma y tomar mi total responsabilidad sobre mi propio cuerpo fueron clave para romper un patrón que llevaba dentro (los profesionales médicos tienen siempre la verdad a la solución de mi enfermedad). Antes de encontrar lo que fue mi solución tuve que decidir que hacer en función de lo que me decía mi corazón. Nada de lo que me diagnosticaban resonaba internamente con mi verdad, así que decidí que mi verdad era que estaba sana y confiaba en que mi cuerpo reestablecería su equilibrio natural cuando fuese su momento, y con paciencia y sin entender las razones seguiría adelante soltando preocupaciones, confiando en mi, en la biología de mi cuerpo y en la vida (en que tal vez era una experiencia que traía un mensaje que aun no podía descifrar).


En la segunda ocasión que me sucedió, la preocupación iva acompañada del deseo de ser madre y esto si me tocaba muy adentro. Como iva a conseguir ser madre si no tenía la regla, era urgente solucionar este problema con el anhelo de quedarme embarazada. La situación se repitió, volví de nuevo a un profesional ginecológico convencional que de nuevo me advirtió desde el miedo del problema de estar tanto tiempo con amenorrea y las posibles consecuencias futuras para conseguir un embarazo. De hecho me dio en la misma consulta una tableta de pastillas para provocar la bajada y me habló de supuestos tratamientos futuros para conseguir un embarazo. Recuerdo que internamente sentí el impulso de no creerme toda aquella película y en cuanto llegué a casa guardé las pastillas en un cajón oscuro y me dije a mi misma "Esto no me resuena, no conecta con la verdad que yo siento", "Me siento con salud y la vida no me está indicando que este sea el momento de convertirme en madre pero confío en ella y en mi", "No se porque pero la vida ahora tiene otros planes para mi".......así que solté ese deseo y se lo entregué a la vida, y continué ocupándome de mis tareas y vivencias de ese momento.


Pasaron 2 años y la espera se me hacía eterna, mis creencias ya me estaban mostrando mi miedo a no poder cumplir mi anhelo y comenzaba a sentir que tal vez no conseguiría poder tener hijos. Pero mágicamente la vida me puso en frente a una mujer que había vivido algo muy increíble. Ella sufrió una operación ginecológica y le diagnosticaron que no podría convertirse en madre. Como ella estaba en el mundo de la naturopatía confió en su intuición y comenzó la búsqueda de su propia solución. Se puso a buscar información para tomarse sus propios remedios naturales, que en este caso era en lo que ella creía (su verdad interna) confiando en que su deseo de ser madre se cumpliría y así fue, cuando me lo contaba ya tenía 2 hijos. Cuando hablé con ella de nuevo me conectó con mi verdad interna y recuperé la confianza de que yo también lo conseguiría. Me puse en acción de nuevo con mi efecto placebo con lo que ella me recomendó, ya que resonó mucho dentro de mi aquella información...........y tachán!!!........en unos meses estaba embarazada! Fue en un momento que aún no me lo esperaba ya que mi foco ya estaba en otro tema, acababa de tomar la decisión de hacer un cambio de vida y de ciudad para probar nuevas experiencias y en medio de todo este cambio ocurrió!


Ahora puedo ver que aquellas dos vivencias fueron un regalo. Me mostraron el patron que tenía de una fuerte autoridad externa (en este caso médica, pero hay muchas otras como el gobierno, los medios de comunicación, los maestros, los profesionales del desarrollo personal, etc....). Esta autoridad siempre tenía la razón (con ese patrón) y sobretodo mi manera de buscar la verdad siempre fuera de mi, de que encontrasen otros externamente la solución a mis problemas. A través de estas dos vivencias pude experienciar que nuestra verdad reside dentro de nosotros y no tiene tanto que ver si otros nos nos dan la solución o no a nuestros temas, sino que tiene más que ver con que nos escuchemos internamente si eso que recibimos de fuera entra en coherencia con lo que sentimos dentro.


Cuando buscamos ayuda de otros, ya sean amigos, familia, pareja, profesionales, etc.....siempre podemos recibir esta ayuda escuchando lo que nos dice nuestro corazón, porque este siempre habla respecto a lo que otros nos dicen y para ello tenemos que sanar previamente lo que para nosotros es una autoridad incuestionable. Hoy en día agradezco haber vivido esto ya que de forma natural he ido desarrollando una autoridad interna que me habla siempre. Esto me ha servido mucho para la crianza con mis hijos, para vivir sus enfermedades desde un lugar más seguro, no entregando mi responsabilidad a otros, sino pidiendo ayuda del profesional cuando siento que la necesito y después valorando si resuena con mi verdad interna o no. Nadie mejor que yo lo sabe si me escucho bien adentro.


Y con esto no quiero decir que los profesionales se equivoquen siempre o que haya que dudar de su criterio siempre, simplemente darnos cuenta de que venimos de unas supuestas autoridades de las que no nos permitimos dudar pero este patrón lo podemos cambiar si queremos vivir más seguras y en coherencia con nosotras mismas. Existe otro modo de operar que es el siguiente: Siento que necesito ayuda para resolver algo o quiero sentir que opino respecto a un tema que desconozco, pido ayuda y busco información, escucho,....y ahora me permito escucharme dentro a ver si siento coherencia, me permito encontrar mi propia manera de dar con mi propia solución, gracias a la ayuda de otros y de mi verdad interna.


Cuando despiertas a la verdad interna que está dentro de ti estás despertando un patrón nuevo, una vocecita que ya nunca más volverá a estar dormida, y te hablará de todo aquello que está en coherencia con quien eres en cada momento, en cada situación de vida.


Y tu, que experiencias tienes con respecto a tu #VERDAD interna?


Puedes escribirme a:

hello@evaalvarezart.com


...estaré encantada de leerte!



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© 2020 Eva Álvarez Art     |    +34 636 322 293    |   hello@evaalvarezart.com 

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